Crónicas Hispánicas del siglo XXI

La visión hispanoamericana de la actualidad mundial desde diferentes puntos del planeta

Posts Tagged ‘victoria elecciones presidenciales’

Comienza la era de Obama

Posted by Da Wei en marzo 29, 2009

Obama en un partido de los Bulls en Washington DC

Obama en un partido de los Bulls en Washington DC

Al final se cumplió nuestro pronóstico a 18 días y Barack Hussein Obama acabó ganando las elecciones presidenciales de los Estados Unidos el 4 de noviembre de 2008. Fue a las 10 de la noche hora local de Chicago, en una noche de temperaturas casi veraniegas (inusual para aquella época del año) y mientras caminábamos a través de Grant Park hacia la zona habilitada para los que no disponíamos de tickets, cuando un clamor estremecedor -fuera de lo normal- surgía de entre todos los rincones del impresionante parque situado en pleno corazón de la ciudad.

Tras una carrera desesperada hacia cualquiera de las decenas de televisiones distribuidas en la sede del partido demócrata para la noche electoral, descubríamos el motivo: la CNN había proyectado que el 44 presidente de los Estados Unidos sería el Senador por Illinois, convirtiéndose así en el primer presidente electo no-blanco de la historia de la democracia occidental.

Los votantes superaron incluso el “temido” efecto Bradley, teoría según la cual una gran parte de la mayoría blanca no podría votar por un representante de color aunque ellos quisieran. Dicha posibilidad de vuelco electoral comenzó a discutirse en los medios pocas semanas antes, con la clara intención de continuar añadiendo cualquier tipo de leña al fuego de las magníficas audiencias que se estaban cosechando por las elecciones presidenciales.

Porque varios fueron los elementos contribuyeron a que estas elecciones estuvieran prácticamente decididas casi dos semanas antes de la cita electoral y que quizás es conveniente que resumamos:

– Los desastrosos ocho años de gobierno Bush. Baste decir que el “apestado” no compareció en directo con el candidato republicano ni una sola vez desde el inicio oficial de la campaña, hecho inédito en unas elecciones norteamericanas desde la dimisión de Nixon. La campaña de Obama usó las imágenes de archivo que había de Bush-McCain sin piedad.
– “Es la economía, estúpido”. Ya durante la campaña se dejaba entrever una crisis económica sin precedentes (aunque todavía no se era consciente de la verdadera dimensión histórica). Todo el mundo parecía tener claro que el partido en el gobierno podría tener parte de culpa.
– Incuestionablemente importante resultó ser la lucha interna con la Clinton durante las primarias, debido a que se impulsó el registro de votantes demócratas (que quizás de otra manera no hubieran votado en las elecciones presidenciales)
– La broma de candidato republicano a vicepresidente, la gobernadora de Alaska Sarah Palin.

Y por último, y no por ello menos importante, el candidato demócrata en sí mismo. Su elegancia, inteligencia, origen humilde y buena educación. Su sentido del humor y seriedad, su perfecto discurso inspirador, su ilusión, auto-confianza y modestia, juventud, sentido del respeto y carisma. Un político fuera de lo normal a todas luces. Alguien capaz de despertar la ilusión y energizar a la juventud como pocos, muy pocos, políticos en la historia de Estados Unidos (y posiblemente del mundo).

Alguien capaz de inspirar confianza e ilusión debido a su contagioso optimismo y profesionalidad, teniendo como arma principal un “todos juntos sí que podemos”, más que ataques o descalificaciones al contrario.

La victoria electoral fue narrada por casi todos los medios con el mismo tono solemne y especial, siendo conscientes de que podría transcender más allá del hecho histórico que se estaba viviendo. Las expectativas alcanzaron niveles rozando lo desproporcionado. A Obama se le estaba empezando a considerar el mago que podría solucionar todos los problemas con su barita mágica.

Consciente del ambiente generado, el nuevo presidente electo y su equipo se marcaron entre uno de sus objetivos antes de la toma de posesión el tratar de aplicar grandes dosis de realismo y rebajar las tremendas expectativas, pero a su vez que no se perdiera la fe e ilusión de que todo puede mejorar.

Y no fue muy difícil cumplirlo. Por un lado, la economía oficialmente declarada en recesión, con el número de desempleados creciendo de forma espeluznante y batiendo records mes a mes; el mercado financiero atravesando una crisis de dimensiones comparables a la gran depresión; los monstruos americanos de la banca (Citigroup y Bank of America) al borde de la nacionalización; la industria automovilística, responsable de millones de puestos de trabajo, al borde del abismo, con las tres grandes (GM, Ford y Chrysler) necesitadas de ayuda en forma de miles millones de dólares de forma urgente. Por otro lado, la gigantesca burbuja del mercado inmobiliario –lógicamente- aceleraba su desinfle en todo el país. Además y por si fuera poco, casi todas las grandes corporaciones americanas supuestamente en buen estado (Microsoft, Pfizer, Home Depot Inc, Intel, etc), anunciaban masivos despidos usando la crisis económica como excusa.

Las únicas compañías que continúan anunciando beneficios, como no, Exxon o Chevron. También McDonald’s declaraba un incremente en sus ventas de, nada más y nada menos que un 80%. Aunque si tenemos en cuenta que recientes estudios sitúan el número de obesos en EEUU por encima del 34% y el número de americanos con sobrepeso en el 32% -es decir, más de 2/3 del país oficialmente gordos- las noticias que vienen de la compañía de comida basura deberían de ser vistas como una pésima señal.

Por no hablar de la situación de banca rota de muchos estados, con California a la cabeza. Precisamente el estado más rico de la unión, la que sería octava economía de la tierra, el que no hace mucho fue la referencia en innovación tecnológica y científica (y quizás lo siga siendo), están necesitados de ayuda federal urgente y están tratando de aprobar todo tipo de medidas que ayuden a tapar el inmenso agujero deficitario en las cuentas del estado.

Pero eso no es todo. Obama también se ha encontrado como en su propia casa no le ponen las cosas precisamente fácil. Comenzando por el escándalo de otro gobernador más de Illinois que se veía detenido por escándalos de corrupción, esta vez, ni más ni menos, la venta del propio sitio en el senado del presidente electo. ¿Hasta dónde podría salpicar al equipo de Obama semejante personaje? Además, una de las piezas claves de la administración Obama –el nuevo secretario del tesoro Timothy Geithner- se veía seriamente cuestionado por su “olvido” en el pago de impuestos. Mal comienzo para una pieza elemental en el plan para generar la tan necesaria confianza en el sector financiero. Otro nominado, Tom Dashle, finalmente se vio obligado a retirar su candidatura a secretario de Salud por escándalos –otra vez- sobre impuestos. Y ya van dos nominados a secretario del comercio que se retiran, primero el demócrata Bill Richarson por estar bajo vigilancia por supuestas donaciones políticas irregulares y luego el republicano Judd Gregg debido a “conflictos irresolubles” con el plan de estímulo económico de Obama.

Si a esto le añadimos que el partido en la oposición –el partido republicano- ha estado en contra o criticado absolutamente todas las medidas propuestas por la administración Obama, adiós a la promesa de “aproximaciones bipartidistas” para solucionar los grandes problemas del país.

Pero a pesar de todo este viento huracanado y de cara que se está encontrando, Obama no viene afortunadamente en bicicleta. Superarlo será una tarea de proporciones épicas. Pero solo el tiempo dirá si será capaz de ello. Algunas señales para el optimismo han podido apreciarse desde que tomó posesión. Las analizaremos cuando se cumplan sus primeros 100 días de gobierno.

Anuncios

Posted in > Desde las entrañas del Imperio Norteamericano | Etiquetado: , , , , , | Leave a Comment »